top of page
Recurso 9.png
Muero de AmorBanda SOS Whorship
00:00 / 11:29

 Hogar, ¡qué palabra tan inmensa! Para unos es algo pequeño, para otros es algo grande, para algunos lo es todo, para otros no es nada, para Dios, es amor. 

​

Hogar proviene del latín focus, que es de donde viene la castellana fuego. Es decir, el hogar representa un fuego, una llama encendida. Pero ¿qué pasa cuando en realidad esa llama no está encendida? ¿Cuándo en tu hogar hay helaje de peleas, división, apatía o desconexión? O quizás, ¿cuándo hay chispas de fuego y se empieza a sentir calientito, pero después entra una ventisca por la ventana y apaga todo? Querida lectora, si estás leyendo esto es porque Jesús, a través tuyo, quiere encender esa hoguera que ha estado apagada por tanto tiempo. 

​

Solemos escuchar y declarar Yo y mi casa serviremos al Señor (Josué 24:15), pero nota que aquí Josué primero habló de él y luego de su familia. Lo que parece un error gramatical es, en realidad, un orden que Dios quiso poner. Una chispa que transmite el calor al resto de la leña. El plan de Dios con las familias es perfecto, con una familia impacta a generaciones enteras, Satanás lo sabía, por eso, lo primero que atacó fue a Adán y Eva. No es casualidad que Caín haya matado a Abel, o que los hermanos de José lo hayan vendido como esclavo; era Satanás queriendo interponerse en los propósitos de Dios. Quizás tu hogar sea algo que haya generado dolor o que aún duela, y Papá lo sabe, por eso entregó a su único hijo por ti y por mí, para restituir lo que quiso romperse. Jesús se entregó por amor a nosotros, un vivo y perfecto amor que nos abraza con ternura en esas noches difíciles, donde no sabemos qué hacer. El mismo amor que dice, aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me acogerá (Salmos 27:10). Un amor que entiende, acompaña, consuela, abraza, limpia lágrimas, te acoge y te da valor como hija. 

​

¡Nuestro valor como hijas es tan, tan importante! Y ese valor, solo te lo puede hacer entender Jesús a través de Su perfecto amor, es decir, la cruz. Es tan único que pase lo que pase en tu corazón o en tu familia, sin importar las veces que fallas, que te hieren, que sientes la hoguera menguante, nada podrá separarte de Su amor (Romanos 8:38). ¿Entiendes eso? Absolutamente nada, ningún ataque del enemigo te separará del inagotable amor que Jesús tiene por ti. Solo allí, cuando entiendes eso, una llama se enciende en ti, no una chispa, sino una grande y ferviente llama que nunca se apagará. Ese amor que te hace sentir en casa, cómoda, feliz, amada, como si tuvieras una taza de chocolate caliente, es tu hogar. Quizás te has sentido huérfana en amor, pero déjame decirte, Él es el amor más grande que podrás encontrar. Para mí, ese es el tesoro más grande que podemos tener, que nuestro hogar sea el amor de Jesús, una hoguera que jamás podrá apagarse. 

​

Enamórate de Jesús y arde por Él, quien es el fuego mismo. Si eres nueva en la fe cristiana esto puede sonar extraño, y si llevas ya tiempo te puede confrontar porque se supone que ya estamos enamoradas de Él. En cualquier caso, jamás el amor por nuestro salvador tiene fin, si lo estás conociendo ámalo con fervor, y si ya lo conoces, enciende más tu llama, no te conformes. Recuerda, el ya está ardiendo por ti, quiere ser tu hogar y te espera con una taza de chocolate. ¿Qué dices? ¿Quieres ser parte de un hogar perfecto?

 

Te reto a que busques Su presencia y que Su plenitud habite en ti, así, tu habitarás en Él. 

mariposa.png
Recurso 1.png

Metanoia Editorial

  • Instagram
  • Facebook
  • WhatsApp
bottom of page