top of page

Un Corazón agradecido - Agradecimientos

Captura de pantalla 2025-06-30 a la(s) 7.24.20 p.m..png

UN AMOR

CoMo EL DE ESTER

PASToRA  SoNI

"¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?"

Ester 4:14

​

Tu corazón es algo que me sigue sorprendiendo. Siempre has tenido esa manera especial de amarme que no sé cómo describir: cercana, real, genuina y desinteresada.

​

Desde que nos conocemos has elegido decirme la verdad, aunque fuera incómoda. Podías haberme dicho lo que quería escuchar, pero decidiste ser honesta conmigo. Esa valentía tuya de hablarme claro ha sido uno de los regalos más grandes de mi vida.

​

Recuerdo con emoción y me conmueve hacerlo, el día que me llamaste y me dijiste: "No sé por qué, pero el Señor me ha puesto a orar mucho por ti, ¿cómo estás?". En tu voz había algo que me desarmó completamente y fue amor. Cuando te conté todo el caos de mi vida, tu reacción fue como la del buen samaritano, sanar mis heridas, acompañarme y guiarme. Me llevaste a buscar ayuda, me animaste a exponerme cuando era lo más difícil en ese momento para mí, pero tan necesario. Estuviste ahí, orando por mí, dándome fuerzas que yo no tenía. Me acuerdo que me acompañaste y ese día de incomodidad, me tomaste de la mano, cuando recibí el abrazo del pastor Julián y yo no podía parar de llorar, me abrazaste y con palabras llenas de ternura, me dijiste todo lo que necesitaba escuchar: "El Señor salió a tu encuentro."

​

Y sin duda, de todo lo que he vivido contigo, esta parte me rompe, porque me muestra tu amor de manera real y genuina. El día que te escribí que no podía más, que no podía vivir, tú no dudaste y me llamaste inmediatamente. Oraste por mí con una determinación y un amor que me marcó para siempre. A través de esa oración Dios me salvó, me llevó a soltar y me permitió vivir.

​

Tu amor no era condescendiente. Cuando me viste seguir lastimándome con esa relación, decidiste confrontarme, lo hiciste porque amar es también corregir. A través de tu confrontación, Dios me enseñó lo que era su temor reverente. Ese día experimenté el temor de Dios de una manera que me marcó para siempre, y desde entonces nunca más volví atrás.​​

​

Pero también era genuino y cubría mi desnudez, el día que me expuse a tal punto de sentir vergüenza aún de mirarte, recuerdo como me abrazaste y eso fue más que suficiente para saber cómo el señor me había perdonado, tus abrazos fueron los de él, tan cálidos, llenos de restauración. Tu constante guía, para entrar en procesos de santificación una y otra vez y darme la confianza de que no retrocedía sino que avanzaba hacía un camino lleno de libertad y sin cadenas del pasado.

​

Los cafecitos llenos de risas, lágrimas o confusión donde me escuchabas durante horas, donde me inspirabas, donde literal me llevabas de vuelta a lo que importaba. Tenías la paciencia para estar ahí cuando necesitaba desahogarme, pero no me dejabas en mis emociones sino tenías la sabiduría para orientarme cuando estaba perdida, la constancia para seguir creyendo en mí cuando yo había dejado de hacerlo y la guía para llevarme de nuevo a los pies de Jesús.

​

Tu forma de amarme me sanó. Me llevaste a lugares con Jesús que transformaron mi peor momento en algo hermoso. Viste cosas en mí que yo no podía ver, creíste en un futuro para mí cuando yo solo veía desastre.

​

Después de todo lo que vivimos juntas, pude recuperar mi llamado y todo lo que pensé que había perdido para siempre. Gracias a tu forma de amarme pude sanar. Lo que parecía mi peor fracaso se convirtió en MetaNOia.

​

Por eso cuando leo sobre Ester, pienso en ti. Como ella, tomaste riesgos por amor. Decidiste interceder por mí cuando ni yo sabía cómo hacerlo. Arriesgaste tu comodidad para confrontarme. Elegiste creer que nuestras vidas se cruzaron por algo más grande.

​

Gracias por tu don para restaurar vidas y por decidir usarlo conmigo sin esperar nada a cambio. Por mostrarme que el amor verdadero intercede, confronta, acompaña y nunca se rinde.

​

Pastora Soni, tu amor me salvó la vida.

TE AMo MUCHo

mariposa.png
Recurso 1.png

Metanoia Editorial

  • Instagram
  • Facebook
  • WhatsApp
bottom of page