Un Corazón agradecido - Agradecimientos

%207_12_36%E2%80%AFp_m__edited.jpg)

UN AMOR
CoMo EL DE oSEAS



MICHi
"Pues el amor del Señor hacia Israel es como el amor de un esposo por su esposa adúltera, quien ha sido infiel pero a quien él todavía ama"
Oseas 3:1 (NTV)
​
La historia de Oseas y Gomer no es solo una parábola del amor de Dios hacia Israel. Es la historia real de cómo Dios coloca personas en nuestras vidas que reflejan Su corazón, Su paciencia incansable, Su amor que persiste a pesar de nuestras infidelidades.
​
¿Por qué Oseas? Michi, porque tu amor nunca se rindió conmigo.
​
Tú me cuidaste cuando estaba rota, me amaste cuando no era fácil amarme, me abrazaste e incluso lloraste conmigo cuando perdí mi bebé. Si puedo decir que alguien me conoció en mi peor momento, fuiste tú. Estuviste presente cuando más te necesitaba, no con palabras vacías sino con acciones que reflejaban el corazón de Dios.
​
Nunca dejaste de perseverar para que fuese a célula, incluso cuando yo llegaba con el corazón cerrado. Eras persistente, porque sabías que yo necesitaba esa constancia para creer que era digna de amor.
​
Pero lo que más me mostró la profundidad de tu amor fue cómo tú te quedabas hasta las 3am escuchándome llorar porque no sabía cómo salir de esa situación. Josu te necesitaba, pero tú encontrabas la manera de estar presente para mí también.
​
Gracias por las veces que me recibiste en tu casa, aún cuando yo estaba obstinada, aún cuando mi corazón estaba cerrado a todo. Cuando me confrontaste, pero nunca me soltaste. Como Oseas, quien siguió comprando a Gomer una y otra vez, tú seguiste rescatándome de mis propias decisiones destructivas, viendo en mí lo que yo no podía ver en mí misma.
​
Junto con Jaimito, fueron tan especiales conmigo, sin duda un regalo en mi vida. Jaimito, mi primer líder, quien me enseñó a conocer a Jesús y sembró el evangelio en mi corazón. Juntos fueron esos padres espirituales pacientes que me mostraron lo que significa la familia en Cristo. Jaimito me enseñó a amar la Palabra, tú me enseñaste cómo se vive.
​
Michi, tu amor me enseñó cómo Dios me ama: con paciencia, con persistencia, con una gracia que no merezco pero que necesito desesperadamente.
​
Si hoy entiendo lo que significa ser amada por Dios, si hoy puedo caminar en libertad, si hoy conozco lo que es la gracia, es porque Él te puso en mi camino para mostrarme Su corazón a través del tuyo.
​
Gracias por ser el Oseas de mi historia, por enseñarme que el amor verdadero no se rinde, y que Dios nunca se cansa de rescatarnos cuando nos perdemos.
​

LOS AMo MUCHo